

Fornells. Foto antigua: Autor R.V. Pons. Colección Miquel À. Limón Pons. Arxiu d’Imatge i So de Menorca-CIM. Foto 2023, Lluc Julià.
La urbanización del litoral de Menorca desde el aire
Menorca es conocida y apreciada, entre otras cosas, por su paisaje bien conservado y sus playas vírgenes. Pero la conservación del litoral de Menorca ha sido un camino lleno de obstáculos que la movilización ciudadana y la acción del ecologismo han sabido salvar, poniendo de manifiesto que para conservar el litoral es necesario poner límites al crecimiento urbanístico y regular las actividades económicas basadas en la ocupación del territorio.
Un mapa de la isla incluido en el Plan Provincial de Ordenación de Baleares (1973) ilustraba todos los proyectos urbanísticos previstos en Menorca. Según este mapa, estaba previsto urbanizar casi todo el litoral y construir una carretera que comunicara todas las urbanizaciones dando prácticamente la vuelta entera a la isla.
Con el fenómeno turístico de los años sesenta y setenta, se urbanizaron espacios como cala en Porter, punta Prima, S’Algar, cala Galdana, Arenal d’en Castell, Son Bou, cala en Bosc, Sant Tomás y un largo etcétera. En la década de los ochenta seguía la construcción con hoteles, apartamentos y chalets cerca de la costa de Canutells, Son Parc, Cala Blanca o Son Xoriguer. Pero la sociedad civil se empezó a concienciar ambientalmente y a organizarse en defensa del territorio, lo que ayudó a frenar muchos otros intentos cómo los de cala Macarella, Trebalúger, Binigaus, Binimel·là o Llucalari.
Sin la movilización ciudadana y las posteriores medidas de regulación como, por ejemplo, la declaración del Parque Natural de s’Albufera des Grau (1995 y ampliado en 2003), la proclamación de Menorca como Reserva de Biosfera por la UNESCO (1993) y el Plan Territorial Insular (2003 y revisado en 2023), Menorca hubiera perdido todo su encanto propio que actualmente la diferencia de tantos otros territorios costeros que no han tenido tanta suerte.
Sin embargo, todavía se están tramitando nuevos crecimientos que no pudieron eliminarse con el Plan Territorial Insular porque ya tenían derechos adquiridos, como es el caso de Son Parc, Torre Solí, Coves Noves o Sant Tomàs.
La siguiente serie de ortofotografías comparativas del litoral de Menorca hechas entre el año 1956, unos años antes de la explosión urbanística de la isla, y la actualidad, es una buena herramienta de reflexión que nos permite viajar en el tiempo y ver el paisaje litoral que Menorca ha perdido. A pesar de vivir momentos de masificación turística preocupantes, Menorca tiene buena parte de litoral virgen y bien conservado que es necesario mantener y preservar para evitar antiguas visiones urbanísticas obsoletas.


Son Bou. Inicialmente, el proyecto de esta urbanización ocupaba parte de la zona húmeda, preveía levantar diversos hotels (actualmente hay dos, de 12 plantas), bloques de apartamentos, complejos turísticos y la construcción de varios chalets. Actualmente, el humedal de Son Bou es un Área Natural de Especial Interés (ANEI) y está declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).


Sant Tomàs. Desde que en 1957 se abrió el camino que comunica la población de Es Migjorn Gran hasta la costa, la popularidad de este tramo litoral fue creciendo, hasta que en 1965 se inauguraba el primer hotel de la urbanización. A finales de la década de los sesenta la construcción de hoteles en la zona recibió un importante impulso gracias a la entrada de capital británico. Actualmente, sigue creciendo con la inauguración de un gran hotel remodelado, en primera línia, de la cadena Meliá Hotels International en 2022.


Cala Galdana. Era conocida por ser la playa más espectacular de la isla, pero la construcción de dos grandes hoteles, uno de ellos en el mismo arenal, aparte de una urbanización a ambos lados del barranco que la forma, la han desfigurado y convertido en uno de los principales núcleos turísticos de Menorca.


Cala Macarella i cala en Turqueta. Al igual que cala Trebalúger o Binigaus, estas dos playas, hoy en día icónicas, son un buen ejemplo del litoral de Menorca que se ha podido conservar de la especulación urbanística gracias a la movilización ciudadana. El intento de urbanización de ambas calas coincidió en el tiempo y provocó una respuesta social inmediata con una recogida de firmas y una primera manifestación el día 11 de noviembre de 1978 en Ciutadella, en la que acudieron 1.500 personas. Este hecho provocó la constitución de la Coordinadora per la Defensa del Territori. La labor ciudadana para la protección de estos espacios se mantuvo muchos años más, con algunos episodios judiciales. En 1991, cala En Turqueta quedaba protegida por la ley de Espacios Naturales. Macarella quedaría definitivamente protegida con el Plan Territorial Insular de 2003. Actualmente, éstas playas vírgenes son el principal reclamo turístico de la isla.


Artrutx, cala en Bosc i Son Xoriguer. Desde la punta suroeste del cabo de Artrutx hasta las playas de cala En Bosc y Son Xoriguer el territorio presenta unos 3 km de costa profusamente edificados donde encontramos todo tipo de complejos turísticos, hoteles y apartamentos. Destaca el puerto deportivo interior de la urbanización Cala en Bosc, comunicado al mar por un canal que fue construido sobre unas marismas naturales. Probablemente, ésta era la principal zona húmeda de la zona poniente de Menorca, juntamente con la desembocadura de cala Galdana.


Cala Santandria. A cuatro kilómetros de Ciutadella, cala Santandria era un núcleo de veraneo de muchos ciutadellenses mucho antes de la irrupción del turismo. En la entrada de la calita Den Gorries hay una casa con fecha de 1879. A partir de los años sesenta la construcción de chalets, apartamentos y tres grandes hoteles en torno a la pequeña cala, la han convertido en un producto turístico más de Menorca. La zona edificada por la vertiente norte de la cala casi conecta con la Platja Gran de Ciutadella. Por la vertiente sur se funde con la urbanización de cala Blanca.


Ciutadella. El crecimiento urbanístico de Ciutadella de Menorca desde los años 50 del siglo XX es considerable. Ya sea por su ampliación hacia el interior (polígono industrial incluido) o por la zona sur del puerto antiguo de la ciudad, hasta comunicar con la Platja Gran, mediante el paseo marítimo. Destaca la construcción del dique de Son Blanc en 2011 con la intención de que la zona de poniente se convirtiera en una ruta preferente con Mallorca.


Cala En Brut, cala En Blanes y cala En Forcat. Como en el caso de cala Santandria, el litoral norte del puerto de Ciutadella, ya era un núcleo de veraneo de los ciutadellenses consolidado en los años cincuenta. A partir de los años sesenta la ampliación y acondicionamiento del camino de Sa Farola hasta cala En Blanes dio pie a una de las zonas litoral de Menorca más urbanizada que abarca cala En Blanes, cala En Brut, cala En Forcat y Calespiques.


Cala Morell. Como la mayoría de urbanizaciones del litoral de Menorca, la de cala Morell también nació a caballo de las décadas de los sesenta y setenta del siglo XX. Se había previsto la construcción de numerosos equipamientos náuticos que finalmente no fueron ejecutados como, por ejemplo, un club náutico, con sede social, almacenes y espacios de invernada para barcas.


Binimel·là. En la costa norte de Menorca había muchos proyectos de urbanización que no se llegaron a ejecutar, como por ejemplo, Els Alocs, cala Barril, cala Pregonda o cales Morts (entre Na Macaret y el arenal D’en Castell). Pero, quizá, el más ambicioso fue el de Binimel·là, con doscientas parcelas en la orilla este de la playa para construir chalets, apartamentos, tres hoteles, un “poblado de pescadores” al estilo de Binibèquer Vell, en la parte posterior de la playa, y una zona para amarrar embarcaciones. Como puede verse en la imagen, finalmente, sólo se abrieron algunos viales y se levantaron un par de casas unifamiliares, justo por donde actualmente pasa la etapa 5 del Camí de Cavalls.


Cala Tirant. En cala Tirant había proyectadas dos urbanizaciones a ambos lados de la playa. La urbanización de la orilla oeste de la cala se pudo frenar a principios de siglo XXI y todavía se pueden ver los viales abiertos y un núcleo de apartamentos en primera línea de mar. En la orilla este, se desplegó la urbanización Playas de Fornells. Se empezó a edificar en los años setenta y no ha parado de crecer hasta el año 2000, cuando se levantaron tres complejos de apartamentos y un aparthotel. En la parte posterior de la playa se conserva un extenso sistema dunar y una de las zonas húmedas más interesantes de Menorca.


Fornells. Población originariamente de pescadores que en la década de los cincuenta se convirtió en un punto de veraneo de alayorenses, pero enseguida fue ocupada por miembros de la burguesía catalana. En 1961 se asfaltó la carretera Mahón-Fornells y empezaron las obras de ampliación del puerto y lentamente chalés y apartamentos han ido ocupando buena parte de la franja costera cercana al núcleo de original de la población. Paralelamente, a un kilómetro de Fornells se construyó la urbanización de Ses Salines, con numerosos apartamentos, un hostal, restaurantes y un club náutico. Hace muchos años que se viene frenando un proyecto de gran puerto deportivo en la bahía.


Son Saura del Nord. En este enclave costero se construyó Son Parc, la única urbanización con campo de golf de Menorca. Se iniciaron las obras en los años setenta pero la urbanización del espacio no arrancó hasta principios de los ochenta. En este caso se ha conservado parte del espectacular sistema dunar de la playa, aunque buena parte de su altura fue expoliada para utilizar la arena en la construcción.


Arenal d’en Castell. Por su belleza y características naturales originales, se podría considerar la cala Galdana del norte. A principios de los años 70 se empezó a urbanizar y en 1974 se inauguró un gran hotel construido justo sobre su espectacular sistema dunar.


Puerto de Addaia. Como queda patente en la imagen, nos encontramos en la frontera que ofrece la protección del Parque Natural de S’Albufera des Grau. Los planos de parcelación por la urbanización de los terrenos de esta urbanización, planificada sobre la base de un puerto deportivo, se levantaron en 1966. Durante los años ochenta todavía se edificaban complejos de apartamentos y hoy llega hasta cala Molí.


Albufera des Grau. En S’Albufera des Grau, núcleo del único parque natural de la isla y, actualmente, epicentro de la Reserva de Biosfera de Menorca, se pretendía implantar un gran complejo turístico con campo de golf y con la transformación de la laguna en un lago navegable con puerto deportivo incluido. En 1973 se inicia la urbanización Shangril·là sin un plan parcial aprobado. La pérdida irreversible de ese espacio natural y la incompatibilidad entre la urbanización y su conservación provocó el levantamiento de algunas voces contrarias a su ejecución. La oposición a la urbanización catalizó el movimiento ecologista insular y se realizaron acciones y campañas por parte de la sociedad civil y las administraciones locales para proteger la zona de la especulación urbanística. Después de un largo proceso en el que se fueron limitando las zonas urbanizables en favor de su interés ecológico y paisajístico, y después de nuevas movilizaciones ecologistas, 1995 se declaró el Parc Natural de S’Albufera des Grau i el far de Favàritx. En la imagen se puede observar, en la zona sur de la laguna y en la zona de Sa Cudia (entre la carretera de Es Grau y el mar), los primeros viales abiertos y algunas casas unifamiliares construidas que dan una idea de lo que hubiera podido ser lo que hoy es uno de los lugares naturales más atractivos y peculiares de Menorca. La colonia de verano des Grau, por su parte, ha pasado de tener unas pocas casas en la década de los cincuenta a ocupar una superficie de 4 ha y 1.350 plazas en 1990.


Mahón. El crecimiento de Mahón desde la década de los cincuenta es evidente. Aparte del polígono industrial, que ocupa buena parte del lado izquierdo de la imagen, también cabe destacar el crecimiento de la zona de poniente y el sur de la población, donde se ubica la zona residencial de Malbúger y se ha construido el hospital Mateu Orfila, la instalación el hospitalaria de referencia en Menorca. En cuanto al puerto, puede verse claramente la reducción de la lámina de agua debido a las infraestructuras portuarias a ambos lados de la rada.


Es Castell. En los años cincuenta, esta población ya era un núcleo de veraneo importante para mucha gente de la ciudad vecina de Mahón, de otros pueblos de la isla y también de Mallorca y la península. Su litoral no quedó al margen del proceso urbanístico, con la construcción de tres grandes hoteles y numerosas instalaciones de apartamentos turísticos. Aunque el núcleo urbano de esta población ha mantenido sus límites, pegado a Calesfonts encontramos la urbanización _ _ Santa Ana y a continuación, a partir de cala Pedrera, la urbanización Sol del Este. Hacia la población de Mahón, encontramos la urbanización Son Vilar. El litoral que une a ambos municipios no se ha urbanizado fruto de la oposición ecologista de los años noventa. Al otro lado del puerto podemos observar la urbanización de cala Llonga, donde todavía hay solares en construcción.


S’Algar. La urbanización de S’Algar se inauguró en 1964 con la existencia de unos 25 chalés, varios apartamentos, una gran piscina, un centro comercial y un muelle. Fue el primer centro turístico de Baleares con tendido eléctrico soterrado y el primero de Menorca con una red de alcantarillado con emisario submarino. Sus edificaciones fueron creciendo hasta llegar a tocar el barranco de Rafalet, que actualmente está protegido.


Punta Prima. La urbanización levantada en este encalve es considerada la primera urbanización de Menorca. En la década de los cincuenta ya existia el Hostal Punta Prima y se empezaron a vender solares para la construcción de chalets. En 1964 se asfaltó la carretera que da acceso a ella y en 1972 se inauguró el hotel Pueblo, que con 1.174 plazas era el más grande de Menorca.


Biniancolla, Son Remei y Son Ganxo. Biniancolla es un punto de veraneo típico de los habitantes de Sant Lluís desde la década de los cuarenta. Con los años han ido creciendo a su lado más oriental diversas urbanizaciones como Son Remei y Son Ganxo hasta unirse con la urbanización de punta Prima. A su alrededor, además, se ha construido un gran hotel, una enorme infraestructura de apartamentos y un parque acuático construido en suelo rústico que se ha declarado ilegal por la vía judicial.


Cap d’en Font, Binissafúller y Binibèquer. Desde punta Prima hasta Cap d’en Font tenemos unos 10 kilómetros de territorio litoral del municipio de Sant Lluís urbanizado ininterrumpidamente, con una serie de casas bajas, chalets y apartamentos junto al mar que, en muchos casos, impiden el acceso a la línea de la costa. Es la única parte de Menorca en la que aquellas carreteras orbitales del Plan Provincial se hicieron efectivas. Sant Lluís es uno de los municipios que, porcentualmente, tiene más litoral urbanizado de todo el estado español, situándose entre los 25 municipios con mayor costa urbanizada. El núcleo turístico de esta franja costera del sudeste de Menorca es la peculiar urbanización de Binibèquer Vell. Fue diseñada en 1972 por el aparejador Antoni Sintes y el arquitecto Barba Corsini, con la idea de construir la simulación de un típico pueblo de pescadores con influencias de la típica arquitectura tradicional menorquina, pero también con la de otras zonas del mediterráneo como, por ejemplo, las islas Cícladas de Grecia. La particularidad de esta urbanización le ha convertido en una atracción turística que, debido a la masificación, ha tenido que regular su acceso a los visitantes.


Es Canutells. Gracias a su condición geográfica, Es Canutells era un refugio de pescadores que poco a poco se convirtió en un pequeño núcleo de veraneo para muchos menorquines. Como tantos otros lugares similares, durante la década de los setenta se empezó producir un proceso de urbanización, todavía activo a día de hoy, donde no le falta un gran hotel y un complejo de apartamentos, que acompañan a sus numerosos chalets a ras de costa. El Plan Territorial Insular de 2003 protegió a buena parte de la zona prevista para crecer hacia levante (donde se ven los viales e la imagen). Queda una zona que podría llegar a urbanizarse, pero hace décadas que no avanza.


Cala en Porter y Calescoves. Fue la primera urbanización edificada en un punto aislado del territorio litoral, fuera de ningún área de influencia de las poblaciones de la isla. En 1962 ya había más de 80 chalets construidos y en 1964 se inauguró la sala de fiestas Cova d’en Xoroi, la cual se convirtió rápidamente en un icono turístico de Menorca que se mantiene en la actualidad. A pocos metros más al este, a principios de los años setenta, se empezó a gestar la urbanización de Calescoves, con un proyecto de doscientos solares en una superficie de cuarenta hectáreas. Finalmente el proyecto quedó parado, pero todavía se pueden ver las cicatrices de los viales abiertos que nos dan una idea de lo que hubiera podido ser.


Llucalari. Paralelamente al proyecto de urbanización de Son Bou, había planificado otro proyecto muy ambicioso, con aproximadamente quinientas parcelas, que se adentraba más de dos kilómetros hacia el interior, junto al barranco de Llucalari. El proyecto fue paralizado porque estaba afectando directamente el barranco, declarado zona protegida por el Instituto por la Conservación de la Naturaleza (ICONA). Sin embargo, y después de una larga polémica, en 1985 se autorizó el plan de urbanización, pero la zona acabaría siendo descalificada sin que se hubiera edificado ninguna construcción. Los viales construidos entonces, todavía visibles hoy, son testimonio de la dimensión del proyecto.
Ortofotografias: © Open Street Map
Referéncias
– GOB Menorca: https://www.gobmenorca.com/. Darrera consulta 24/8/2023
– Méndez Vidal, Alfons. A la recerca del paradís. Història del turisme de Menorca. Institut Menorquí d’Estudis. Consell Insular de Menorca. 2017.
– Parc Natural de s’Albufera des Grau. Guia de passeug. Govern de les Illes Balears. 2007.
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